Adela Cortina: “Los mejores momentos de la filosofía y las ciencias se generan cuando ambas se relacionan”

La Doctora Honoris Causa de nuestra Universidad efectuó la conferencia titulada “Neuroética y Neuropolítica: ¿un reto para educar a la ciudadanía?” en la Casa Central PUCV.

20.11.2015

La Doctora Honoris Causa de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y destacada académica de la Universidad de Valencia, Adela Cortina, está contenta de volver a nuestra Casa de Estudios, donde tiene muchas amistades que se han forjado durante los últimos años, contactos que se han incrementado por sus valiosas investigaciones sobre ética y filosofía política.

“¿Para qué sirve la ética?” Se denomina uno de sus últimos ensayos, el que ha tenido bastante éxito, sobre todo considerando su interés por llevar a la realidad complejos conceptos filosóficos que pueden aplicarse a casos concretos. “Si uno invierte más de un millón de pesos en cambiar el tapiz del automóvil y ve en la calle a una persona que ha sufrido un accidente y que se está muriendo, ¿deberíamos llevarla en el automóvil hacia el hospital arriesgando la inversión realizada? Creo que lo más razonable es  salvar una vida, pero no todos opinan lo mismo”, agrega.

En la Sala Quinto Centenario  de la Casa Central PUCV, la académica fue presentada por el profesor del Instituto de Filosofía, Ricardo Espinoza, donde ofreció la conferencia titulada “Neuroética y Neuropolítica: ¿un reto para educar a la ciudadanía?”. En la ocasión,  se refirió a los vínculos que existen entre la filosofía y las ciencias, visiones que no siempre se ven como complementarias.

 “Los mejores momentos de la filosofía y las ciencias se generan cuando ambas se relacionan. A lo largo de la historia, han intentado de estar unidas. Hoy la neurociencia ha tomado protagonismo, pues se preocupa del cerebro humano. Las ciencias acercan el relato de lo que pasa en el cerebro para ver cómo funciona”, indicó.

Una de las preguntas que inquieta a la catedrática española es qué zonas del cerebro se activan cuando se generan dilemas morales. ¿Estas disyuntivas se encuentran más cerca de la razón o del mundo emocional?

“De acuerdo a los especialistas, los juicios morales son claramente emotivos, pero tienen dos dimensiones, una racional y otra emocional. En ese sentido, hay que educar no para el dogmatismo, sino que para entender la realidad desde una mirada crítica. El juicio moral es argumentación y razón”, advirtió Cortina.

Por otro lado, la filósofa recordó que la neuroética nació en 2002 en un congreso realizado en San Francisco y agregó que esta disciplina es muy importante porque permite leer las bases cerebrales de la conducta moral. “La neuroética es parte de la bioética, estudia conductas buenas y malas, es una ética aplicada. En general, interpretamos el mundo desde los valores y los valores de la infancia están inscritos en el cerebro”, planteó.

LA IMPORTANCIA DE LAS EMOCIONES

La autora española agregó que las emociones permiten responder a la realidad para mantener la supervivencia del género humano y señaló que en el cerebro instalamos una serie de valores donde comprendemos el mundo desde estas estructuras. “Interpretamos los relatos de manera distinta, de acuerdo a nuestros propios marcos. El marketing tiene bases cerebrales, pues busca conectarse con las imágenes de las personas, acertando con las emociones”, precisó.

Respecto al complejo contexto que está enfrentando Europa a raíz de los recientes atentados, Cortina planteó que como civilización nos hemos acostumbrado a preocuparnos más de los que están cerca y nos olvidamos de quienes viven más lejos.

“Hace unos años propuse el concepto de aporofobia, que es la fobia a los pobres, a los que no tienen nada que dar. Creo profundamente que los seres humanos somos capaces de respetar a todos los que tienen dignidad y podemos ayudarnos aunque no puedan entregarnos nada a cambio”, concluyó.

Por Juan Paulo Roldán

Dirección General de Vinculación con el Medio