Académico del Instituto de Arte lanzó su libro de poesía “Sentimiento Oceánico”

El texto del profesor Virgilio Rodríguez fue presentado en la Cineteca de la PUCV por el Premio Nacional de Literatura 2016, Manuel Silva Acevedo.

30.11.2017

“El mar elástico y lleno de resortes toca la tierra y se retrae / las antenas de un caracol se diría en el tacto de una mano más grande/ a ese comportamiento continuo se llama desde antiguo natural / y mar es el nombre de ese misterio obediente / son sólo viejas palabras que caben en esta página inmóvil y el mar / es un laberinto ya no en su extensión sino desde la superficie al fondo”.

Con estas palabras comienza el libro de poesía “Sentimiento Oceánico” del profesor del Instituto de Arte, Virgilio Rodríguez, y que fue lanzado esta semana en la Cineteca de la PUCV. El libro realizado a través de Ediciones Universitarias de Valparaío (EUV) – sello de nuestra Casa de Estudios – fue presentado por el Premio Nacional de Literatura 2016, Manuel Silva Acevedo.    

Al respecto, el director del Instituto de Arte, Bruno Cuneo, agregó que el autor ha sido maestro de generaciones de estudiantes en nuestra Universidad y es profesor fundador del Instituto de Arte, donde fue director durante 17 años.

“Junto al poeta Godofredo Iommi es el principal responsable de que la poesía tenga un lugar tan importante en el proceso formativo de nuestros estudiantes, lo que se reconoce como un sello distintivo en nuestra carrera. No es habitual que la poesía exista como práctica creativa en una escuela de arte. Virgilio ha sido un gran defensor del carácter formador de la poesía y también de la presencia de los poetas en nuestra Universidad”, señaló.

El profesor Rodríguez ha publicado nueve libros de poesía, el primero lo lanzó en 1966. Con el libro “Sentimiento Oceánico” se inaugura la Colección Cuadrado Negro del Instituto de Arte, donde se pretende aportar desde esta unidad académica al completo catálogo de publicaciones de EUV.

El escritor Manuel Silva recordó la importancia que ha tenido el mar para los poetas de nuestro país, considerando nuestra extensa costa. “Desde el siglo XIX en adelante, los y las poetas nacionales comienzan a mojarse las patitas en este mar que intranquilo nos baña. Gabriela Mistral, por ejemplo en el siglo XX, escribe: ‘Llévame mar sobre ti dulcemente, porque voy dolorida’. Mientras que Vicente Huidobro levanta su monumento al mar que trata de romper sus cadenas. Neruda afirma que el océano no puede quedarse quieto. ‘Me llamo mar, repite, pegando en una piedra, sin lograr convencerla’”.

El invitado recordó también a Nicanor Parra, quien narró con asombro cuando vio al mar por primera vez de la mano de su padre al señalar: “En un instante memorable estuve al frente a ese gran señor de las batallas”. “Hoy hemos sido convocados por el sentimiento oceánico de Virgilio Rodríguez, quien sumerge su pluma en el océano y se estremece hasta los tuétanos, a pesar de ser tan porteño como el gitano Rodríguez. Este sentimiento no es reciente, ha marcado su poesía y su pensar”, añadió.

Silva Acevedo recordó que las teorías científicas han planteado que toda la vida –como la conocemos- tuvo su origen en el océano. “Miles de millones de años necesitaron las células para organizarse y transformarse en las especies que ocuparon el mundo, incluida la especie humana. El mar se ha convertido en metáfora, ícono y símbolo en la cultura de todos los tiempos”, complementó.

EL MAR ELÁSTICO

A la ceremonia de lanzamiento del libro, asistió el rector de la PUCV, Claudio Elórtegui; y el director general de Vinculación con el Medio, Juan Torrejón. El texto fue financiado de manera conjunta entre la DGVM y la Vicerrectoría de Investigación y Estudios Avanzados de nuestra Casa de Estudios.   

Sobre el origen del texto, el profesor Rodríguez recordó que “un día estaba conversando con un amigo y le dije: voy a escribir un libro que empezará así; el mar elástico. Después tuve que cumplir mi palabra. En otra ocasión, estaba leyendo la correspondencia entre el escritor Romain Rolland y Sigmund Freud. Este último se encontraba alabando el término de ‘sentimiento oceánico’ que había ocupado en una nóvela como el sentir de una ola que se va con uno por el universo”, precisó.

Luego, cuando Freud editó el libro “El Porvenir de una Ilusión” se retractó y dijo que el concepto era un sentimiento religioso y que no valía la pena hablar de él. “Tomé el título porque me parecía que era bueno escribir un poema largo donde hablara sobre el sentimiento oceánico como algo cósmico, vinculado a las estrellas y cómo uno se relaciona con la idea de abarcar la enormidad que vemos. Todos tenemos una enormidad dentro, la que debe expresarse pues está en consonancia con el universo”, concluyó.

Por Juan Paulo Roldán

Dirección General de Vinculación con el Medio