Cátedra Edmundo Eluchans Malherbe abordó democracia y populismo

Como expositores participaron la ex parlamentaria Mariana Aylwin; el ex contralor general de la República, Ramiro Mendoza; y el ex ministro Máximo Pacheco.

10.05.2017

“Hoy la relación entre la democracia y populismo está entre los temas más candentes, más controvertidos y, probablemente, más interesantes de la discusión pública en Chile y el mundo. Y lo está porque el populismo ha ido adquiriendo nuevas formas de expresión y ha comenzado a relacionarse con la democracia en forma distinta que en el pasado”.

Con estas palabras, el abogado y columnista Héctor Soto dio inicio a una nueva jornada de la cátedra Edmundo Eluchans Malherbe que se desarrolla en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, la primera de este año y de la cual es moderador.

En la oportunidad, la ex ministra y ex parlamentaria Mariana Aylwin, una de los expositores invitados al encuentro, hizo un llamado a respetar el valor de la democracia representativa y el estado de derecho, esencialmente para cuidar la convivencia: “cómo entender, por ejemplo, que después de más de dos décadas en que avanzamos en democracia, en crecimiento económico, en equidad social, más que todos los países latinoamericanos, se haya instalado un malestar colectivo que se expresa en una especie de indignación con el mundo del poder y desprecio por las instituciones democráticas. Cómo entender la paradoja de que los chilenos se sienten contentos con su vida personal, pero insatisfechos con la vida pública”.

Afirmó que la democracia actual requiere de nuevas relaciones de la ciudadanía con la política y los empresarios, porque “en esta sociedad conectada y consciente de los derechos, las elites están bajo un severo juicio de la opinión pública”. Al respecto, agregó que es necesario abordar y combatir la falta de coherencia para recuperar la confianza.

Advirtió que “el desprecio por el crecimiento económico percibido en estos años es una típica expresión populista y es antesala al deterioro y estancamiento de un país. Y si bien se equivocan quienes creen que el desarrollo depende solo del crecimiento, tampoco podemos volver a entramparnos en la superstición de que el mercado es de derecha y el Estado es de izquierda”.

CONFIANZA A LA BAJA

Por su parte, el ex contralor de la República, Ramiro Mendoza, hizo notar con preocupación que la confianza de los países del OCDE en sus gobiernos registra una tendencia a la baja. Y nuestro país no escapa a ello, con un 32%.

“La confianza en los gobiernos está muy vinculada a la percepción de corrupción (…) Mientras más se nos amplía la brecha de la corrupción, más se nos dificulta y se nos violenta la posibilidad de restablecer confianzas”, señaló. Sin embargo, aclaró que Chile siempre ha tenido una percepción muy baja, pese a haber perdido el primer lugar latinoamericano en transparencia internacional.

Asimismo, analizó la desconfianza interpersonal que existe entre los chilenos y la escasa variación de sus niveles entre los años 1990 y 2015. “Esto no es producto de la democracia ni de la dictadura, esta cuestión está instalada y no la hemos mirado o no la hemos querido ver”, añadió.

“POLITIZAR LA SOCIEDAD Y CIUDADANIZAR LA POLÍTICA”

Finalmente, el ex ministro Máximo Pacheco indicó que uno de los elementos centrales que existe detrás del fenómeno del populismo “es la utilización cínica del miedo y del resentimiento para hacerse de las mayorías y alcanzar el poder”, razón por la cual habría que analizarlo desde el estado de ánimo que lo gatilla.

Otro de los elementos que existiría tras este fenómeno, según señaló el ex secretario de Estado, “es una respuesta a la crisis de representación y a la deslegitimación de la clase dirigente, al descontento frente demandas sociales y al sentimiento de exclusión”. En síntesis, manifestó que hoy existe en Chile un descontento por una desigualdad social, razón por la cual estaría más expuesto al populismo.

“Un escenario como el de América Latina, que enfrenta bajos niveles de confianza, crecientes demandas sociales y expectativas, y escaso crecimiento económico, se hace cada más difícil que la ciudadanía entregue su soberanía a un representante que no considera legítimo”, complementó, razón por la que hizo un llamado a “politizar la sociedad y a ciudadanizar la política”.

Por Juan Pablo Guerra

Dirección General de Vinculación con el Medio

Fotografías: Ángela Tobón