Colección de Abejas de la PUCV se subió a plataforma online sobre biodiversidad

La colección es la más grande de Chile y una de las más completas de América Latina. El proyecto de digitalización es liderado por el académico Dr. Francisco Fontúrbel del Instituto de Biología de la PUCV.

01.10.2020

La Colección de Abejas Silvestres de la PUCV es la más grande de Chile y una de las más completas de América Latina. Fue iniciada por el profesor Haroldo Toro a fines de la década de los 60. Esta colección de incalculable valor reúne a múltiples especímenes de todo el país, siendo un silencioso testigo del patrimonio natural de Chile y su cambio en el tiempo. El legado del profesor Toro fue continuado por la académica Luisa Ruz, quien hasta el día de hoy se encarga de su mantención y cuidado.

Especialistas de distintas partes del mundo han llegado a conocer la colección durante sus más de 50 años de historia. Expertos de Brasil, Estados Unidos, Canadá y otros países han visitado la Casa Central de la PUCV, donde está albergada y es un gran referente en la materia.

En 2008, se realizó un primer esfuerzo por digitalizar esta colección mediante el proyecto IABIN, que financió la digitalización de diferentes colecciones de insectos polinizadores en Latinoamérica. En la ocasión, se digitalizó la mayor parte de la colección y esta información pasó a formar parte de una gran base de datos que fue gestionada por el Dr. Antônio Saraiva de la Universidad de São Paulo (Brasil) y estuvo en línea por unos años, hasta que por falta de financiamiento el servidor fue dado de baja.

Recientemente, los datos originales de esta base fueron rescatados y reprocesados en el marco del proyecto SURPASS2 (https://bee-surpass.org). El consorcio SURPASS2 se desarrolla en el marco del Fondo Newton para la Biodiversidad y está formado por investigadores de Argentina, Brasil, Chile y el Reino Unido.

El equipo chileno es dirigido por el Dr. Francisco Fontúrbel, profesor asociado del Instituto de Biología de la PUCV y cuenta con la participación de investigadores de varias universidades del país. El trabajo de procesamiento y actualización de la base de datos estuvo a cargo de Manuel López, titulado de la carrera de Biología de la PUCV, quien trabaja en el proyecto.

Los 36.010 registros que componen esta base de datos fueron cuidadosamente revisados, actualizados, provistos de coordenadas geográficas y puestos en formato DarwinCore (estándar internacional para este tipo de datos) y el día 14 de septiembre de 2020 fueron publicados en la plataforma GBIF (Global Biodiversity Information Facility, https://www.gbif.org). Este conjunto de datos es actualmente el más grande en GBIF Chile, y puede ser consultado aquí: https://doi.org/10.15468/6knwyq

REVOLUCIÓN DEL CONOCIMIENTO

De acuerdo a lo explicado por el profesor Fontúrbel, la digitalización de las colecciones científicas permite poner en valor el legado de historia natural que representan y abrir esta información a todo el mundo.

“Los datos abiertos en ciencia están generando una auténtica revolución del conocimiento, cambiando la forma en que hacemos investigación y entendemos la naturaleza. Con este primer gran paso, la PUCV incursiona en la era digital de las colecciones científicas, donde aun queda un amplio camino por recorrer. Si bien la base de datos de GBIF no reemplaza las visitas a la colección, otorga una enorme facilidad para consultar la información disponible de especies, fechas y localidades de colecta”, indicó.

Si el investigador necesita examinar las muestras (para medir algún rasgo por ejemplo) debe visitar la colección, pero si necesita información de diversidad, cambio temporal o patrones de distribución espacial ya no necesita visitarla, dado que toda esa información está disponible en GBIF de forma abierta y de muy fácil uso.

“Si alguien estuviera interesado en evaluar la distribución de un género a lo largo del país antes tendría que haber dedicado varias semanas a revisar la colección y extraer la información de las etiquetas, hoy puede descargar la información en menos de un minuto y cargar los datos directamente en un sistema de información geográfica. Otra ventaja que tiene GBIF es que la colección tiene asociado un identificador único, que permite citar la base de datos en cualquier publicación que use esta información”, complementó el Dr Fontúrbel.

Otro aspecto que es interesante se relaciona con que la digitalización de la colección representa un respaldo ante catástrofes. Si ocurriera un siniestro, la información queda resguardada de manera online.

Por Juan Paulo Roldán

Dirección General de Vinculación con el Medio