Opinión: El Coronavirus como amenaza y desafío internacional

25.03.2020

La epidemia y luego pandemia del coronavirus se ha expandido por todo el mundo especialmente en Asia y Europa, afectando también a América y otras áreas. Las consecuencias en salud y en vidas han sido considerables en China primero, Italia y España después. Y una alarma mayor y real llegó a América Latina y Chile, donde se ha decretado estado de catástrofe.

Nos enfocaremos en la cooperación internacional para atacar la diseminación de este  virus, particularmente contagioso. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y su director, Tedros Adhanom, han pasado a ser figuras habituales con informes diarios del avance del virus. ¿Cómo actúan la OMS y la Organización Panamericana de la Salud (PAHO) en nuestro continente? ¿Qué se puede esperar de ellas?

Digamos que el esfuerzo nacional de cada país es determinante e irremplazable. A la  vez, el desafío inmediato es también universal: tratar de romper la cadena de transmisión de un virus nuevo, que aún no tiene vacuna, si bien hay investigaciones  avanzadas.

La OMS -como lo ha hecho con otras epidemias en este siglo- formula recomendaciones específicas, trabaja con los gobiernos y hace seguimiento, llama a los pueblos y crea conciencia pública del autocuidado, insiste en la urgencia de las medidas y difunde políticas exitosas.

El organismo de algún modo supera la forma de actuar de las instituciones internacionales que suelen coordinar políticas  en un área determinada, formulan recomendaciones generales e instan a la cooperación, lo que es un deber en la Carta de Naciones Unidas.

Epidemias han existido siempre; no son producto de la globalización, pero justamente el acercamiento entre los pueblos facilita los contagios. Así, la OMS ha debido llegar al detalle: cómo aislar a los pacientes y determinar fases de propagación, de acuerdo a las realidades de cada país.

En América Latina y América en general, opera la PAHO como órgano técnico con sede en Washington en tres niveles: mundial (representa a la OMS en nuestro continente); interamericano y se relaciona con OEA; y latinoamericano, pues cuenta con la confianza de la región.

Pero no basta. Los Estados deben relacionarse más orgánicamente en lo político. La Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) actúa pero sin gran respaldo regional. Hay que reforzar nuestra integración en el continente, aprovechar los esquemas que existen y dimensionar que este reto es multifacético.  La amenaza es real y con una extensión sin precedentes en la época contemporánea.

El desafío es cooperar de modo multilateral en beneficio de los pueblos que están justamente alarmados. Esto debe hacerse junto con la adopción de medidas aparentemente contradictorias, como el cierre de fronteras. ¿Es posible colaborar a pesar de ello? Sí, es posible: contener desplazamientos masivos  y mantener los intercambios. Tenemos que enfrentar las amenazas y aprovechar las oportunidades de cooperar.

Dirección General de Vinculación con el Medio