Columna de opinión: Hacia un Nuevo Pacto Educativo para la Constitución

Por Tatiana López y Juan de Dios Oyarzún, académicos de la Escuela de Pedagogía PUCV

10.05.2022

Hoy más que nunca las instituciones formadoras de profesores debemos ser participantes activas de la discusión que se está dando en la Comisión de Derechos Fundamentales de la Convención Constitucional, en vistas de la redacción de nuestra nueva Constitución. Al respecto, creemos como Escuela de Pedagogía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, que lleva más de 60 años formando profesores, que es necesario poner algunos aspectos relevantes sobre la mesa para que las y los constituyentes puedan considerar al momento del debate.

1. Derecho a la Educación: La Educación debe consagrarse como un derecho humano fundamental y universal, que garantice el acceso, el aprendizaje y el desarrollo de trayectorias educativas de todas y todos, sin discriminación ni segregación, en cualquier etapa del ciclo vital.

2. Nuevos pilares del Sistema Escolar: En lugar de una libertad de abrir y cerrar escuelas, el sistema escolar debe garantizar proyectos educativos de calidad integral, plurales e inclusivos, vinculados a su contexto social y cultural. En lugar de un sistema en base a la competencia, la estandarización y la rendición de cuentas; proponemos la colaboración, la contextualización y un acompañamiento como base del sistema de mejoramiento escolar. En vez de un financiamiento a la demanda, proponemos un financiamiento basal de la oferta escolar, constituyendo un modelo que garantice equitativamente el derecho a la Educación y su financiamiento.

3. La Vocación Pública de la institucionalidad educativa: Que toda institución educativa, en sus distintos niveles y formatos, tengan a la base y de manera transversal una vocación pública. La vocación pública de la institucionalidad educativa, en un sentido amplio, está llamada a fortalecer y encarnar los principios de la democracia, la inclusión, la pluralidad y la cohesión social.

4. Educación y Territorio: Las instituciones educativas deben vincularse desde lo más profundo de su identidad con los territorios y las comunidades locales donde se desenvuelven. Hablamos aquí de generar propuestas y proyectos educativos en relación, participación y colaboración con el territorio, que constituyan un nexo constitutivo de cohesión con las comunidades, descentralizando la educación y sus contenidos.

5. El Rol y lugar del profesor: Reposicionar el rol e identidad docente dentro del sistema escolar y en la sociedad en su conjunto, una valorización que descanse en principios de autonomía, colegialidad, investigación, perfeccionamiento, y se sustente en una ética profesional que potencie el quehacer y las responsabilidades del profesor. Proponemos re-dignificar su labor y valorar el imprescindible papel que tienen en la formación cognitiva, social y emocional de los niños, niñas, jóvenes y adultos del país, con el consecuente impacto para la construcción de una sociedad más justa y humana.

6. El estudiante como sujeto de derechos: Promover el reconocimiento de niñas, niños, jóvenes y adultos en su condición de aprendices, como sujetos de derechos sociales y ciudadanos en todas sus fases de desarrollo, estimulando su participación y vinculación con sus procesos formativos. Los derechos formativos de los estudiantes se concretan en el respeto, la escucha y la libertad de expresión, a fin de garantizar que las/os estudiantes se empoderen de manera crítica frente los problemas actuales que se vivencian en sus comunidades, en el país y en el mundo entero.

7. Hacia mínimos comunes en nuestras escuelas y aulas: calidad, ciudadanía e inclusión: Se propone que la discusión constitucional se adentre en el ‘para qué’ y en el ‘qué’ de la Educación, estableciendo el propósito general de la Educación en Chile, y a su vez determinar directrices generales o mínimos indispensables que toda escuela ha de seguir y resguardar en sus procesos formativos. Lo anterior tendría implicancias no sólo en el currículum chileno, sino también en sus modelos de evaluación y de formación docente, lo que se comprende por Educación de calidad y Educación integral. La integralidad de todo proceso educativo va más allá de lo puramente cognitivo, priorizando también las esferas emocionales y afectivas que propicien el autocuidado y una Educación para la vida.

El paso que estamos dando hoy es tremendamente relevante para construir una sociedad más justa, donde todas/os y cada una/o encontremos espacios de desarrollo y tengamos la posibilidad de acceder a una educación integral y diversa, tengamos acceso a más cultura y sobre todo tengamos la posibilidad de elegir dónde queremos estar y cómo podemos contribuir a ser cada día un mejor país donde vivir en plenitud.

Como Escuela de Formación de Profesores, hacemos un llamado a los constituyentes a abrazar los principios aquí propuestos para un nuevo pacto educativo, que, esperanzados, creemos que no sólo dejan atrás los principios sustantivos de la constitución forjada en dictadura en 1980 que han propiciado un sistema educativo fuertemente segregado y desigual, sino que además responde a parte de las demandas sociales por una educación más justa que se han ido delineando en los últimos años en nuestro país.

Dirección General de Vinculación con el Medio