Con destacados exponentes se realizó II Seminario sobre Poesía Chilena

“Realismo y Vanguardia en Teófilo Cid” se tituló la conferencia inaugural de este encuentro realizado en el Auditorio del Instituto de Literatura y Ciencias del Lenguaje de la PUCV.

01.10.2018

El grupo Mandrágora, fundado en 1938 por los poetas Teófilo Cid, Enrique Gómez-Correa y Braulio Arenas, surgió dentro del contexto de ascenso de las capas sociales medias durante el gobierno de Pedro Aguirre Cerda. Fue en esta medida, que el grupo en un primer momento se desarrolló como un proyecto radical de socialización con especial énfasis en lo político. Sin embargo, el paulatino distanciamiento que establecieron los mandragoristas con respecto a ese discurso, los hizo perfilarse como representantes de la continuidad del diálogo que ya había establecido el poeta Vicente Huidobro con el surrealismo francés en sus manifiestos.

Precisamente, sobre la obra de uno de sus exponentes de este grupo, se refirió el doctor Claudio Guerrero, académico del ILCL, en la conferencia inaugural titulada “Realismo y Vanguardia en Teófilo Cid”.

“Difícilmente podemos entender la vanguardia como algo ajeno al realismo. En el contexto de producción y la recepción de la obra de Teófilo Cid, me parece que es una aseveración que cobra sentido. Realismo y vanguardia pueden pensarse estéticamente en un dialogo que extrema las posibilidades de representación de la realidad desde una mirada surrealista, en este caso, a partir de la obra de Cid. Asimismo, la recepción crítica de su obra creo que también es un buen ejemplo de cómo han sido leídas”, señaló el académico.

Para el académico existe una disímil valoración del grupo surrealista la Mandrágora del cual Cid es uno de sus fundadores.

“Desde mi punto de vista, existen tres valoraciones distintas sobre el valor estético del grupo y su incidencia en el campo cultural de las décadas del 30 y 40. Por un lado, encontramos el gesto que realiza Bernardo Subercaseux, para asignar el periodo de publicación de la revista Mandrágora entre 1938 y 1943, como un ejemplo de su teoría de la reapropiación cultural que habría hecho el grupo en torno al surrealismo europeo. Huidobro, La Mandrágora y Nicanor Parra, a su juicio, son los tres principales referentes de la vanguardia chilena de la primera mitad del siglo XX”, precisó Guerrero.

Por otro lado, el profesor mencionó que, en la vereda opuesta, hay otro tipo de críticas que discute “la pobreza evidente de las realizaciones mandragóricas”, lo que habría facilitado la corta vida estética y política del grupo.

“Hay una crítica intermedia, que rescata y cuestiona a la vez el surrealismo renovado, pero de segunda mano del grupo. En tercer lugar, creo que la escasa atención de la crítica especializada respecto de la obra tardía de Cid, es decir, a su etapa posterior a la Mandrágora, es muestra también de una desidia y condescendencia sorprendente que ayuda a anclar la imagen de este autor como a la lid de un surrealismo tardío y trasnochado”, comentó el profesor.

En su presentación, el profesional rescató algunos hitos de la trayectoria poética de Cid, que ayudan a comprender parte de la complejidad de su vasta obra, que no se reduce solamente a la poesía, sino que también a la narrativa y al ensayo.  

“Generalmente ligado al grupo de escritores de la generación del 38, con una intensa vida política y literaria, Cid vivió en una época candente, llena de crisis y cambios, por ejemplo, las consecuencias de la depresión del 29, el impacto de la Guerra Civil Española, el advenimiento del Frente Popular chileno, los totalitarismos europeos, la Segunda Guerra Mundial, la dictadura de Ibáñez del Campo, por nombrar algunos hitos”, informó.

El profesor explicó que “quizás motivado por una madurez poética en los años 50, Teófilo Cid publica en 1954-1955, respectivamente, dos pequeños libros titulados Camino del Ñelol y Niños en el Río. Ambos a medio camino entre el surrealismo y un cierto realismo descriptivo, con una suerte de síntesis poética que disuelve la dicotomía entre oscuridad y claridad. Dos textos que marcan una distancia respecto de su periodo mandragórico, y por lo mismo, con los tradicionales y reiterativos modos de leer su obra por parte de la crítica en cuanto a poeta alejado de lo político y social. Pero que, al mismo tiempo, en una ambigua frontera, conservan una esencia onírica que difícilmente pueden ser leídos solo en clave realista”, puntualizó el académico.

En la segunda etapa de la obra de Teófilo Cid se dio paso a nueva conciencia poética, que el propio autor denominó “realismo mágico”, en una misteriosa anticipación del término acuñado por el venezolano Arturo Uslar Pietri en 1949, pero que nada tiene ver con lo que después se entendería por esta expresión a partir de la narrativa del boom latinoamericano.

MANDRAGORISTAS

“La efigie de la Mandrágora en René o la Mecánica Celeste de Jorge Cáceres” se tituló la conferencia de la profesora Constanza Muñoz. “Jorge Cáceres fue un poeta de vanguardia, el más joven del grupo de la Mandrágora. Él se integra a este grupo, pero muere muy joven a los 25 años. René o la Mecánica Celeste es uno de sus primeros poemarios, destacándose por la lucidez de su obra. Él expone con el hablante lírico un universo diferente al real”.

“Un barco va a entrar a puerto: acerca de Festival de agua y viento y la edición facsimilar de las obras runrunistas”, se denominó la exposición de Rómulo Higalgo, académico del ILCL PUCV, cuyo título recuerda un poema de una obra del escritor Benjamín Morgado.

“Gran parte de las obras de los escritores del 38 son difíciles de conseguir porque están en ediciones de poco tiraje. Con otros investigadores estamos trabajando en facsimilizar y digitalizar, recuperando el patrimonio de estos importantes autores”, precisó el profesor.

SOBRE EL SEMINARIO

“Este año se cumplen 80 años de la Generación Literaria de 1938, compuesta por destacados autores chilenos como Nicomedes Guzmán, Gonzalo Drago, Andrés Sabella, Francisco Coloane, Volodia Teitelboim, Eduardo Anguita, Teófilo Cid y algunos miembros del grupo La Mandrágora, entre otros escritores. Se cumplen 90 años del runrunismo, grupo de poetas de la vanguardia fundacional chilena un tanto olvidado por la crítica. Se celebran además los 30 años del Premio Nacional Eduardo Anguita y este 2018 falleció Nicanor Parra, que fue el último gran prócer de lo que llamaríamos esta Poesía del 38. Son varios los elementos que configuran un digno recordatorio de lo que fue este grupo importante para la poesía chilena”, señaló Rómulo Hidalgo, académico del Instituto de Literatura y Ciencias del Lenguaje (ILCL) de la PUCV y organizador del II Seminario sobre Poesía Chilena.

El decano de la Facultad de Filosofía y Educación, José Marín, en su discurso de bienvenida agradeció el apoyo del ILCL para concretar este encuentro y mencionó que este proyecto pretende rescatar ciertas voces de la tradición poética nacional. “Como Facultad de Filosofía y Educación estamos impulsando varias actividades como el Diplomado en Poesía Chilena, además de dar a conocer iniciativas de recuperación de corpus poéticos perdidos o desconocidos en nuestro país. Es así como este seminario pretende ser una actividad de difusión que en su continuidad se transforma en una instancia que aspira a ser única a nivel nacional”, concluyó el académico.

Por Natalia Cabrera Vásquez

Facultad de Filosofía y Educación