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Escuela de Trabajo Social

Alumna colombiana cumplió el sueño de ingresar a la universidad

Lina María Quiñones llegó hace 12 años a nuestro país y desde hace algunos días es parte de la generación 2024 que ingresó a la Escuela de Trabajo Social.

Cuando su madre ya llevaba 12 meses establecida en Chile, Lina se vino desde Cali, Colombia, junto a su hermano. Tenía 17 años y muchos sueños por delante, uno de ellos -quizás el más importante- lo cumplió recientemente cuando ingresó a la carrera de Trabajo Social de la PUCV.

“Este ha sido mi sueño desde que salí del colegio”, comentó al resto de sus compañeros de generación en la bienvenida novata realizada en el Salón Quinto Centenario. En ese momento reconoció estar nerviosa, pero al mismo tiempo feliz de poder iniciar este nuevo desafío.

Con 29 años, es madre de un niño de 9 y una niña de 4. El mayor es el más feliz, “está orgulloso de que su mamá vaya a la universidad”, cuenta con una sonrisa en la cara y luego relata su historia: “Llegué hace doce años a Chile. Este ha sido mi gran anhelo desde que salí del colegio; es un sueño para mí entrar a la Universidad y por varias razones no se había dado. Estoy feliz de que pueda cumplirlo y salga todo bien”.

Si bien Lina rindió la PAES y fue seleccionada por puntaje ingresó a la PUCV vía admisión especial, así que está doblemente satisfecha, ya que se demostró a sí misma que tiene las herramientas necesarias para estudiar Trabajo Social. “Sé que no va a ser fácil, va a ser muy complejo; de hecho, ya lo es. Pero tengo muchas ganas y sé que, aunque se ponga difícil en algunos momentos, voy a tener que seguir para adelante no más. Lo bueno es que mi familia me apoya”, comentó Lina.

En cuanto a las áreas de Trabajo Social en las que le gustaría trabajar, menciona en primer lugar la niñez. “Me encantaría trabajar con niños. Mi idea es especializarme en la vulneración de los derechos de niños, niñas y adolescentes”, destacó.

La situación de los migrantes que actualmente viven en nuestro país también es un tema sensible para Lina.  “Cuando uno es migrante se sufre al llegar a un país solo, sin compañía de un familiar. No fue mi caso, mi mamá ya estaba acá, pero he conocido muchas historias y la idea es ayudar a quienes llegan de otros países”.

A la universitaria también le gustaría participar en actividades sociales y juntas de vecinos. “Fui a trabajar en las ollas comunes después del incendio, para ayudar de una u otra manera”, reflexionó.

Por Claudia Carvajal

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