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Arón Cádiz-Véliz: “es clave involucrarse en algún tema que a uno le guste, ser persistente y tener iniciativa propia”

Estudiante de la carrera de Licenciatura en Biología (PUCV) está a punto de egresar con un destacado trabajo investigativo, que prontamente espera publicar en una revista científica de prestigio internacional, apoyado por su profesor guía, el Dr. Gastón Carvallo Bravo.

Tiene 28 años. Este último tiempo ha pasado sus días junto a su familia en Putaendo. Arón trabaja desde hace dos años en el herbario del Jardín Botánico Nacional. Sin embargo, debió suspender sus actividades habituales por la llegada del coronavirus a nuestro país. Mientras tanto está trabajando junto a su colega del Jardín Botánico, Patricio Novoa, en el levantamiento de información sobre la flora de la zona cordillerana de Putaendo. Piensa poder postular en el futuro a algún magíster, ojalá en el extranjero. España podría ser su próximo destino.
El trabajo investigativo que presentó Arón tuvo como protagonista un tipo de cactus endémico del valle Aconcagua. Su nombre es Eriosyce coimasensis, que se distribuye desde la localidad de Las Coimas en San Felipe hasta Montenegro, en la región Metropolitana. El valle de Putaendo tiene una orientación norte sur. Allí se encuentra una carretera que está rodeada de cordones montañosos; se une transversalmente al valle y al río Aconcagua a la atura de San Felipe. Entre Putaendo y San Felipe, justo en el medio, está Las Coimas. Fue ahí donde describieron a esta especie de cactus y de ahí su nombre. Es lo que se conoce como localidad tipo, el lugar donde se descubrió esta planta.
Una de las preguntas que se hizo el joven biólogo durante su trabajo investigativo fue sobre el efecto del dosel (capa formada por rama y follaje, popularmente conocida como la copa de los árboles y arbustos). “La mayoría de los trabajos que investigan el rol del dosel están dirigidos a estudiar el efecto microclimático que se genera, ya que debajo del dosel se forman microambientes que difieren del entorno en general, con más humedad, menor temperatura y mayor acumulación de desechos orgánicos. Por lo tanto, es mucho más fértil en comparación a los sitios que están totalmente expuestos. Todo este dosel genera un ambiente distinto, especialmente si hablamos de lugares áridos, como por ejemplo Chile central”.
Por este motivo, el trabajo de Cádiz-Véliz adquiere relevancia. Con su estudio “La interferencia mecánica del dosel de arbustos reduce el éxito reproductivo de un cactus con endemismo estrecho en Chile Central” buscó profundizar en el conocimiento de la interferencia mecánica del dosel al acceso de los polinizadores. Por sus características “el cactus Eriosyce coimasensis es una especie que tiene el típico síndrome de polinización por ornitofilia. Su principal polinizador son los picaflores, poseen flores tubulares de color fucsia, con gran cantidad de néctar. Fueron muchas cosas que estudiamos en cuanto al sistema reproductivo: vimos la producción de néctar, hicimos seguimiento en el crecimiento de las flores, pruebas de exclusión de los picaflores, de germinación y tuvimos que contar cerca de 18 mil semillas pequeñísimas, muy parecidas a las semillas de las amapolas”, comenta el investigador.
Durante el desarrollo del estudio, Arón Cádiz-Véliz trabajó junto a un compañero de carrera, Franco Verdessi, con el cual salían a terreno y recolectaban datos. No fue fácil, pero hacían fuerza común para costear los gastos de los viajes que hacían a lugares poco accesibles. “No teníamos mucho dinero. Prácticamente nuestro profe nos financió de su bolsillo. También recibimos el apoyo del Instituto de Biología, ya que por la lejanía nos significaba ir todo el día ida y vuelta de Valparaíso a Las Coimas, y debíamos hacerlo en auto”.  
Cabe destacar que en este último tiempo estos dos compañeros han estado trabajando para poner este cactus en categoría de conservación, ya que está en peligro de extinción. “Ahora mandamos la ficha para proponerlo. El hecho es que siendo endémico tendría un mayor valor, y esto, porque permite generar nuevas propuestas para poder acceder a programas de conservación y postular a proyectos con recursos destinados a su investigación. Hasta hace poco era considerada como una subespecie, pero gracias al trabajo que hizo Pablo Guerrero, doctor en Ciencias de la Universidad de Chile, quien se dedica a la Sistemática, se pudo subir de categoría, a especie propiamente tal. La norma chilena conserva a las especies, no a las subespecies o variedades” señala Arón.
Dice el licenciado en biología que uno de los mayores aportes de este proyecto ha sido de carácter social. No obstante, ha debido enfrentar algunas dificultades provocadas por ciertas costumbres de la comunidad del sector, que saca los cactus florecidos de manera indiscriminada para venderlas a granel. “Cuando florecen en primavera muchas personas van a los cerros, las arrancan y después las venden en San Felipe, entonces hay un deterioro importante de las poblaciones de la especie. Cuando poníamos mallas, que teníamos que dejar en el período reproductivo, durante un mes y medio hasta que la planta produjera la semilla, la misma gente que iba a sacar cactus utilizaba estas mallas como canastos”. 
Todos los años han tenido ese problema. Llamaron al SAG y a CONAF para que fueran a fiscalizar. También hicieron una campaña por redes sociales que consistía en denunciar a quien estuviera vendiendo la flor en San Felipe; invitaban a no compararla y a que, además, se avisara a carabineros por venta ilegal sin dar boletas, ya que no se hacía en negocios establecidos. Arón cuenta que en 2018 tuvieron suerte, “porque un amigo me llamó cuando estábamos arriba, en el cerro, haciendo las polinizaciones, para decirme que había encontrado en la Alameda de San Felipe dos cajones llenos de estos cactus que los habían botado, yo creo que no los pudieron vender, ya sea porque no tenían flores o estaban muy feítas. Entonces dejaron estas plantas a la orilla del camino.  Esos cactus están ahora en el vivero de la Facultad de Ciencias de Curauma. El año pasado florecieron y ahí estuvimos haciendo algunas mediciones también”. 
Hace pocas semanas se desarrolló de forma virtual el día del Patrimonio. La Municipalidad de Putaendo lo convocó a elaborar un minidocumental por varios lugares de la ciudad mostrando las especies que están en categoría de conservación y hablando de esta planta que tanto ha captado la atención de Cádiz-Véliz. “Además, tenemos un Instagram de harto alcance que se llama @floradelvalledeputaendo, donde hemos ido difundiendo acerca de las amenazas de la flora en esta zona”. 
El ya egresado de licenciatura del Instituto de Biología PUCV confiesa que se esperaba una buena calificación por su trabajo, porque “los profes que habían leído el manuscrito lo valoraron mucho y habían dicho que era como de magíster, prácticamente. Con mi compañero, el Franco, estuvimos yendo a terreno varios años; fue mucho trabajo independiente. Siempre con la colaboración y respaldo del profe. Hay que ser persistente, tener iniciativa propia. Va en uno la motivación. Leer y tratar de involucrarse en algún tema, pero por sobre todo hacer lo que a uno le gusta”.