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La importancia de las emociones en los procesos de aprendizaje

Bárbara González egresó de Pedagogía en Biología (PUCV) con una alta calificación en su trabajo final, donde analiza la interacción emocional entre estudiantes y profesores en las clases de ciencias. El 2019 vivió la experiencia de exponer en un congreso en Italia y de realizar una pasantía en Alemania.

El trabajo, titulado "Análisis de la Alfabetización Emocional en las clases de ciencia como espacio de resistencia a la educación neoliberal", tuvo su origen en la necesidad sentida por un profesor de física, de saber cómo poder mejorar la relación con sus estudiantes en el contexto escolar. “La idea, señala Bárbara, surgió durante mi partición en el proyecto Fondecyt de la Dra. Corina González, quien además fue mi profesora guía de tesis. Como hemos estado viendo comunidades de aprendizaje y trabajo colaborativo con los profes, le hice seguimiento a Germán Ahumada, uno de los docentes del grupo PRETeC (Profesores Reflexionando para una Educación Transformadora en Ciencias) y académico de la Facultad de Ciencias PUCV. Él tenía dudas en relación con la enseñanza de la física. Deseaba saber qué les sucedía a sus estudiantes y entender un poco más sobre el tema de las emociones en la enseñanza de la ciencia. Germán quería que en mi trabajo pusiera énfasis en su relación con los estudiantes”.

Dado los problemas que se presentaron en Chile a raíz del estallido social que se produjo en octubre del año pasado, la tesista solo pudo hacer dos observaciones de las clases del profesor Ahumada, un focus group a los estudiantes y una entrevista al docente. “Me di cuenta, que a pesar de que el profe estaba preocupado por las emociones en sus clases, él era súper honesto con lo que sentía y se lo expresaba a sus estudiantes. Las y los alumnos valoraban mucho esto, expresaban respeto y cercanía con el profe”.

Los sentimientos a flor de piel por la incertidumbre de lo que estaba pasando en el país y la fuerte presencia de varios temas que circulaban en el ambiente, como la injusticia y la equidad de género condujeron las ideas que dieron forma al trabajo investigativo que realizó Bárbara. Ella comenta que “fue un trabajo cualitativo donde levantamos categorías de los resultados que arrojó esta recogida de datos. Ahí salieron elementos de alfabetización emocional, sobre todo en la parte de ciencias que no está tan desarrollado. Cambié muchas veces las categorías. Al principio tenía como ciento cincuenta, pero empecé a ordenarlas. Finalmente me quedé con varias de ellas y así es que tuve que agruparlas en familias de categorías más grandes”.

Bárbara González salió de su casa, en Codegua, cerca de Rancagua, para continuar los estudios en la V Región. Primero ingresó a la carrera de Pedagogía en inglés (PUCV). Pero ella dice que siempre fue bióloga. Esto mismo la llevó a cambiarse, en la misma universidad, a Pedagogía en Biología.

Entre sus planes para el futuro está hacer un postgrado. Pero antes quiere tener experiencia en el aula, para acostumbrarse al sistema e ir adquiriendo más conocimientos, mediante la práctica de la docencia.

El año pasado se realizó en Bolonia (Italia) el mayor encuentro de educación científica del mundo, organizado por la Sociedad Europea de Investigación en Educación en Ciencias. El encuentro convocó a 1.577 asistentes, de 58 países, que expusieron alrededor de 824 presentaciones y 319 posters. De este total, 20 fueron chilenos y 10 pertenecen a trabajos de investigación que se han desarrollado al interior de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, en su mayoría vinculados al Instituto de Biología. 

Uno de estos trabajos fue el que presentó Bárbara. A continuación, compartimos algunas de sus impresiones sobre este viaje y otros desafíos que le ha dejado su paso por el Instituto de Biología PUCV.

¿Qué puede decirnos acerca de su participando en la Conferencia Internacional ESERA 2019 y de su pasantía en Alemania?

Fue la primera vez que presentaba en un congreso. Había participado como asistente en uno de estudiantes de biología. En cambio acá me puse un desafío súper grande y fue una bonita experiencia, porque recuerdo que había muchas personas. En esta oportunidad yo era la única estudiante de pregrado, con una presentación oral y en inglés. Aunque tengo dominio del inglés, tampoco me sentía tan segura. En ESERA me di cuenta de que en Chile se está haciendo buena investigación en el área de la didáctica de la ciencia. 

Después de Italia viajé a realizar una pequeña pasantía con el destacado experto en Didáctica de las Ciencias Dr. Dirk Krüger, de la Freie Universität Berlin, de Alemania, que estuvo compartiendo con estudiantes y académicos del Instituto de Biología (PUCV) meses antes en Chile. Si bien es cierto que a Italia fui a exponer mis datos, con Dirk comencé a pensar mi tesis. Él me dijo que presentara a su grupo de investigación algunas de mis ideas de tesis. Nunca me imaginé que iba a hacer una pasantía cortita con Dirk. Fueron como cuatro días, en los que él me planteó un desafío. Lo fui a ver a su oficina y me dijo: “mañana comienza a preparar tu tesis”. Tuve que hacer un resumen de lo que había presentado en ESERA y presentárselo a su grupo de investigación. Me ayudaron mucho, porque estaba súper perdida con los temas, no sabía bien qué hacer. Sí sabía que quería ver la interacción de los profesores con sus estudiantes, pero no qué parte específicamente. Así es que me dieron varios consejos; por ejemplo, sobre cómo haría las observaciones; si iban a ser grabadas o con una pauta; qué quería ver en una clase, experimentos o una clase tradicional, o cuántas clases iba a observar. Ahí empecé a armar la idea. 

 

¿Según su sentir, cuál es el mayor aporte de su investigación a la enseñanza de la ciencia?

El mundo de las emociones en la ciencia está muy poco explorado. Desde la vereda más positivista de la ciencia, donde los sentimientos deben estar alejados, porque la realidad es objetiva. Entonces, lo poco que hay de emociones en la ciencia está relacionado con lo que sienten los futuros profesores al ver ciertas materias. Por ejemplo, la física y la matemática están asociadas a malos sentimientos, a estrés, angustia. Por lo tanto, es posible que estas no se enseñen de la mejor manera y esto podría afectar el desarrollo de los estudiantes al enfrentar estas materias. Pero lo que le ocurre al profe, y cómo construye las relaciones sociales en la sala de clases, no está tan explorado.

También espero ayudar a los profesores a abordar ciertas situaciones en la sala de clases a través de un adecuado manejo de conflictos dentro del aula, como la desmotivación por las clases de ciencia, que es otro problema recurrente en Chile. Los profesores tratan de hacer todo lo posible, pero cambiar esta situación a veces les resulta muy difícil. Si a esto sumamos el cambio climático, que también produce una especie de ansiedad en niños y adultos en general, significa que los desafíos emocionales con los que deben lidiar los profesores de ciencia, o de los profesores de otras áreas, tendrían que ser apoyados con estudios que aborden este tema desde la alfabetización emocional.

Hacer investigación es complejo, pero siento gran satisfacción de poder ayudar a este profesor (Germán Ahumada) que tenía dudas respecto a las emociones de sus estudiantes. Creo que aporté en algo a sus conocimientos.

¿Cómo influyó su práctica profesional en la idea central de su investigación?

Con mi práctica me di cuenta de lo importante que es interactuar con los estudiantes, ya que me tocó un curso que era medio difícil. Pero antes, a un compañero mío de carrera le había tocado ese mismo curso.  Él los abordó desde la emocionalidad y yo lo repliqué; comencé a hacer que les interesaran mis clases y a llegar de otra forma a ellos. Me di cuenta de que es fundamental tener una adecuada interacción con los estudiantes, porque uno puede realizar una actividad didáctica muy interesante o importante, pero si los niños no conectan con uno, no va a pasar nada.

¿Cuáles son los valores que aporta la alfabetización emocional a los espacios educativos y a la sociedad en general?

La inteligencia emocional habla desde el individuo. En cambio, la alfabetización emocional lo propone como algo colectivo. Cuando lo relacionamos con lo que pasó en Chile para el estallido social, nos dimos cuenta de que estamos súper individualistas, que no pensamos en el otro. Entonces me puse a investigar sobre los problemas de los profes en nuestro país, y resulta que tienen mucha presión en el sistema educativo, entre otros temas político-sociales. Pero los estudios que hay en Chile demuestran que la salud mental es muy mala, con trastornos mentales, depresión, etc.

La alfabetización emocional en las clases de ciencia entrega algunas herramientas para que los profes las apliquen en sus propias prácticas.  Por ejemplo, en el ámbito de la equidad de género se tendría que avanzar hacia relaciones equitativas entre los estudiantes y, al mismo tiempo, abrir espacios que lo permitan. Un valor muy importante que se destaca bastante en la literatura de alfabetización emocional es el de la empatía. Pero a mí me pareció que había otro valor fundamental: la honestidad, porque permite estar abiertos a las emociones, de manera segura y en confianza.

¿Qué consejos daría para enfrentar bien un adecuado proceso de tesis o trabajo final de egreso?

Tener tolerancia a la frustración y tratar de reconocer las emociones. Hablar con el profesor mentor o guía, porque a veces uno piensa una cosa y no es así. Me pasó que en algunas ocasiones me iba por las ramas, ya que leía mucho, pero Corina siempre me decía que me focalizara. También pasa que uno siente que no se avanza. Mejor pensar que es un proceso que no durará mucho.

Yo recomiendo que, si tienen la posibilidad de hacer una pasantía o un intercambio, lo hagan. La experiencia de estar en otra universidad, hablando en otro idioma y en otro país, va a permitir mejorar las propias prácticas.