
Con propuestas que vinculan la ciencia con desafíos en salud, sostenibilidad y necesidades de la sociedad, estudiantes de enseñanza media participaron en el cierre de la versión 2026 de Ingenio Bioactivo, iniciativa impulsada por la Escuela de Ingeniería Bioquímica que busca promover la creatividad, la experimentación y el desarrollo temprano de proyectos de innovación.
En esta edición, el primer lugar fue otorgado al equipo BioCura+, integrado por estudiantes del Colegio Alborada de Curauma que presentaron un parche bioactivo y biodegradable elaborado a partir de tallos de espinaca.
La jornada final contempló una feria científica en la que cada grupo expuso un póster y un prototipo de la solución desarrollada durante el año. Un jurado especializado recorrió los stands para conocer las propuestas y realizar preguntas sobre los procesos de investigación y elaboración. Posteriormente, los equipos defendieron sus proyectos mediante presentaciones en formato pitch de cinco minutos ante la comisión y los asistentes.
El trabajo experimental fue una parte fundamental del proceso para el equipo ganador. José Pablo Lagos, estudiante integrante de BioCura+, destacó la dedicación que implicó concretar su propuesta: “Tuvimos que hacer varios laboratorios, alrededor de cuatro o cinco. Nos reuníamos por cuatro horas intentando sacar el proyecto adelante, apostando a tener un resultado correcto y 100% efectivo”.
Innovación y mentoría universitaria
La experiencia también permitió a las y los escolares desarrollar pensamiento crítico, formular preguntas y explorar alternativas frente a problemas de interés colectivo. Héctor Zúñiga, académico de la Escuela de Ingeniería Bioquímica e integrante del jurado, valoró la oportunidad de acercar la innovación a las comunidades educativas. “Se generó una instancia muy importante para los estudiantes de básica y media, ya que pueden desarrollar pensamiento crítico, capacidad de plantearse preguntas y buscar respuestas, todo desde la mirada de la innovación”, señaló.
Uno de los sellos distintivos de Ingenio Bioactivo es el acompañamiento de estudiantes universitarios como mentores durante el desarrollo de las ideas, compartiendo conocimientos y guiando la experimentación. Yuyunis Lagos, estudiante de la EIB y monitora del proyecto, destacó que la iniciativa permite a las y los escolares llevar sus conocimientos más allá del aula. “Esto activa mucho su creatividad y la posibilidad de tomar un residuo para convertirlo en algo útil”, afirmó, subrayando el valor de contar con infraestructura y equipamiento universitario.
En la misma línea, el monitor Marcelo Riffo, también estudiante de la EIB, relevó el aporte de estas experiencias a la formación universitaria y al vínculo con la comunidad: “Es muy importante retribuir lo que aprendemos en la Universidad y compartirlo con alumnos de colegios. Nos permite poner en práctica nuestras experiencias, fortalecer habilidades de comunicación y acercar a las nuevas generaciones a la ciencia y la tecnología”.
Desde la Dirección de Innovación, su directora Macarena Rosenkranz destacó el valor de fomentar estas capacidades desde etapas tempranas. “Uno de nuestros objetivos es promover el emprendimiento y la transferencia del conocimiento en etapas tempranas”, indicó, valorando la calidad de los proyectos y “el compromiso de los docentes que acompañan en el aula para impulsar la creación de productos y servicios que, eventualmente, podrían convertirse en innovaciones reales”.
A través de Ingenio Bioactivo, la PUCV fortalece la vinculación con el medio y genera oportunidades para que los escolares exploren sus intereses científicos, desarrollen soluciones y proyecten nuevas posibilidades de formación, promoviendo una cultura de innovación, creatividad y sostenibilidad desde la etapa escolar.
Por Javiera Allendes
Programa de Pre y Postgrado