“Hemos demostrado que se pueden tomar medidas para mejorar la calidad del aire”

Marcelo Mena, subsecretario de Medio Ambiente y ex alumno de la Escuela de Ingeniería Bioquímica de la PUCV, explica que en el último tiempo se han mejorado los instrumentos y sistemas predictivos: “Estamos actuando de manera mucho más exigente y eso da una percepción de empeoramiento, pero en realidad es una buena noticia que se estén tomando medidas cuando antes, en la misma situación, no se adoptaban”.

Desde hace décadas, la Región Metropolitana se ha caracterizado por vivir permanentemente con una nube tóxica, en especial durante la época de invierno, convirtiéndose en un problema que ya es inherente a ella. Sin embargo, la contaminación atmosférica es, hoy en día, una realidad que se vive en gran parte del país, incluso en zonas donde antes era prácticamente inimaginable.

Enfrentar este problema, junto a muchos otros, ha sido uno de los principales desafíos del subsecretario de Medio Ambiente, Marcelo Mena, desde que fue nombrado en el cargo por la Presidenta Michelle Bachelet al comenzar su actual mandato.

El ex alumno de la Escuela de Ingeniería Bioquímica de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, señala que este asunto no se ha agravado en los últimos años, sino que se ha hecho más visible dado que se han mejorado los sistemas predictivos y los instrumentos, lo que permite adelantar los planes de descontaminación.

“En la actualidad estamos actuando de manera mucho más exigente y eso da una percepción de empeoramiento, pero en realidad es una buena noticia que se estén tomando medidas cuando antes, en la misma situación, no se adoptaban (...) Tal vez es bueno que exista esta percepción, porque de lo contrario pensaríamos que estamos bien y no haríamos los esfuerzos. Hay un sentido de urgencia debido a que hay una visibilización de un problema que durante mucho tiempo se ignoró”, explica.

En este sentido, complementa que en Santiago, la contaminación anual de material particulado fino se ha reducido en un 70% en las dos últimas décadas, y en el sur de Chile, desde que se tomaron medidas, entre un 30 y 40%. “Hemos demostrado que se pueden tomar medidas para mejorar la calidad del aire”, señala.

Respecto a ello, recalca que existe un efecto de carácter paliativo, donde deben llevarse a cabo medidas estructurales, no de emergencia, que están en todos los planes de descontaminación. “En estos cuatro años estamos desarrollando 14 de ellos, mientras que en 18 años se hizo un total de diez”, indica.

Reconoce que están trabajando a una velocidad acorde a la gravedad del problema, mediante medidas estructurales: “en relación al transporte en Santiago, con restricción vehicular, con el Transantiago y con los camiones. En el caso de la leña, la prohibición es total para el uso de calefactores en la capital, mientras que en el sur se ha determinado el recambio de calefactores con aislación térmica y el fomento de combustible limpio. Asimismo, hemos desarrollado un trabajo en las zonas industriales, apretando las normas ambientales de emisión para las fuentes, como calderas, termoeléctricas y fundiciones”.

PREOCUPACIÓN POR EL CAMBIO CLIMÁTICO

Otra de las preocupaciones que tiene en la actualidad el Ministerio es el cambio climático, que emerge como una amenaza persistente. Frente a él, detalla, hay dos formas de enfrentarlo: “a través de la mitigación, esto es reduciendo cada uno la emisión y que involucra un esfuerzo global, y adaptación, que tiene que ver con tomar resguardos para efectos climáticos inevitables, de manera de diseñar y construir las ciudades, la infraestructura, los hospitales, considerando un aumento de frecuencia de temperaturas altas, más lluvias y sequías, de manera que estemos preparados para ese escenario que cambia. Que las ciudades tengan una planificación urbana para que no sean vulnerables ante la crecida de los ríos y áreas verdes para que sean menos vulnerables frente a olas de calor, que los hospitales estén preparados para aumento de enfermedades infecciosas, etc.”.

Y para hacer frente a éstos y otros conflictos, a nivel gubernamental existe el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad, instancia que según Mena, “permite coordinar todos los ministerios, desde Hacienda hasta Energía, Agricultura, Salud, Transporte, entre otros. Estamos muy felices de coordinar este esfuerzo, que es muy grande. En materia de residuos, si bien nuestra disposición no es muy alta en comparación con países de Latinoamérica, es que aprobamos una Ley Responsabilidad Extendida del Productor y de Fomento al Reciclaje, y respecto al tema de la biodiversidad, falta consolidar las áreas protegidas, ya que hay muchas de ellas sin planes de manejo ni definiciones de lo que puede llevarse a cabo dentro de ellas (…) Estos son proyectos que ya hemos aprobado o estamos próximos a aprobar como Gobierno dentro de estos cuatro años”.

PUCV: “INSTITUCIÓN DIVERSA Y PLURALISTA”

Al recordar su paso por la Católica de Valparaíso, el subsecretario rescata que la Escuela de Ingeniería Bioquímica fuera considerada como una de las más difíciles dentro de las ingenierías y que “la baja cantidad de personas que llegó a titularse en mi generación da cuenta de un rigor distinto. Y nuestro orgullo radicaba en que éramos capaces de estar en una universidad que estaba en la región, y que era capaz de competir en calidad y en productividad con cualquier otra del país. Además aprendí mucho en docencia, ya que también hice ayudantías a partir de segundo año y me permitió formarme en muchos aspectos”.

Con el paso del tiempo, hoy la ve como una institución que se ha consolidado. “Hay centros de investigación de excelencia, como el Núcleo Biotecnología Curauma, que es capaz de establecer innovaciones reales”, señala.

Recalca que la Universidad nunca ha dejado de lado su identidad ni de preocuparse por los aspectos sociales. "Su fin es ser una institución diversa y pluralista”, complementa.

Otro de los aspectos que valora de la Casa de Estudios es la elaboración de sus reportes de sostenibilidad, tema que era incipiente durante sus tiempos de estudiante. Manifiesta que considerarlos dentro de su política, significa también “asumir una identidad que se dio en la Universidad, ya que si bien nunca tuvo ingeniería ambiental, muchas de sus carreras tenían aspectos relacionadas con el medioambiente, como Ingeniería Química, Ingeniería Bioquímica y Agronomía. Es muy bueno que la Institución la haya asumido, porque estaba en su ADN”.

Esta responsabilidad asumida por la PUCV por el entorno, es la que Marcelo Mena también endosa a las nuevas generaciones. “Si queremos preocuparnos realmente de nuestros hijos, tenemos que dejarles las mismas oportunidades que tuvimos. Uno no debería toma prestado recursos que son de las futuras generaciones, dejando una deuda climática que las va a amenazar”, concluye.

Por Juan Pablo Guerra

Dirección General de Vinculación con el Medio