Sergio Baeriswyl: “Hoy la gente está reclamando más dignidad”

Destacado arquitecto y ex alumno PUCV analiza el sistema urbano chileno y entrega propuestas para reformarlo. Segregación, desigualdad y falta de integración social son las principales características de un modelo que exige una nueva lectura.

Diciembre de 2019.

En el marco de la jornada de diálogo "Pensemos la agenda social urbana para Chile" organizada por la Escuela de Arquitectura y Diseño conversamos con el presidente del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano (CNDU), Sergio Baeriswyl, quien expuso sobre el escenario actual que enfrenta el país desde el punto de vista de la arquitectura urbana.

El académico hizo una lectura crítica respecto al rol que han cumplido los organismos de planificación urbana y los distintos gobiernos en la misión de construir ciudades y espacios territoriales equitativos que propicien la integración social entre los actores que forman parte de las ciudades.

"Como arquitectos y urbanistas creemos que tras casi cuarenta años de aplicar una política pública y de desarrollo urbano, por defecto, construimos un sistema urbano que evidencia claramente que hay segregación, desigualdad, y que hay problemas de integración entre distintos grupos socioeconómicos", aseguró.

En la misma línea, el premio Alumni destacado 2015 plantea que el modelo de economía de mercado no ha logrado aminorar las brechas entre personas que viven en diferentes sectores y dicha desigualdad fue una de las causantes del reciente estallido social que ha vivido el país.

"Hay dificultades de gran parte de la población para acceder a la calidad de servicios en igualdad de condiciones frente a otros vecinos más aventajados y eso es producto de un modelo en que el valor del suelo fija las posibilidades que se tienen para definir donde vivir en la ciudad. La insistencia en perseverar en el modelo sin introducir los cambios necesarios llevó a que pensemos que parte del malestar de la ciudadanía es porque no vive bien en sus ciudades", señaló.

MÁS Y MEJOR INTEGRACIÓN SOCIAL

Para Baeriswyl uno de los factores que explica la segregación territorial en las ciudades es el concepto de homogeneización del entorno, el cual se relaciona con la aspiración de vivir en sectores exclusivos. A través de esta promesa, algunas empresas inmobiliarias asignan valor a sus proyectos de vivienda basados en el perfil socioeconómico alto de quienes residen ahí.

"Cuando la comunidad protesta como hemos visto en Providencia, La Dehesa o Reñaca demuestra que no tiene ninguna justificación social, psicológica ni valórica el vivir solo con aquellos que son mis pares desde el punto de vista económico. Uno podría entender que hay comunidades que quieran vivir juntos cuando están ligados por ideas o factores culturales, pero lo que no está bien es cuando esa división se da por factores socio económicos porque eso es una superficialidad tremenda que finalmente se manifiesta en un empobrecimiento de las comunidades", declaró.

A nivel central el arquitecto cree que nuestro país debe adoptar políticas de integración social estrictas y con un rol protagonista por parte del Estado tal y como ha ocurrido en Estados Unidos, Alemania, Francia, Bélgica, Holanda, España e Inglaterra, entre otros países.

"Hoy tenemos la oportunidad de cambiar el rumbo de la política pública chilena avanzando hacia un modelo mucho más integrado donde efectivamente las personas puedan interactuar y enriquecerse en un espacio con diversidad sociocultural y económica. De esta manera se combate le existencia de espacios segregados", planteó.

A raíz del análisis de Sergio Baeriswyl se pueden desprender dos desafíos a futuro en cuanto a responder las siguientes preguntas: ¿Cómo lograr desarticular los nudos de segregación que tenemos en las ciudades? y, por otro lado, ¿Cómo evitar seguir profundizando la segregación con el modelo actual?

LA DIGNIDAD COMO EJE DE LAS CIUDADES

Un principio articulador para el repensar la configuración de ciudades nuevas es la dignidad: "hoy la gente está reclamando más dignidad. Hay que hacer una reflexión, y en eso estamos ahora, para construir casas, ciudades, edificios y espacios públicos dignos" aseguró Baeriswyl.

El Consejo Nacional de Desarrollo Urbano (CNDU) ha estado trabajando en la construcción de una nueva agenda social urbana para Chile y tras una primera fase de reflexión en la cual se definieron valores, posteriormente se definieron 26 propuestas que tienen su punto de origen en la vida digna en la ciudad.

"Creemos que acá hay un problema profundo de elaboración de políticas públicas y diseño de las ciudades que ponga la dignidad de las personas en el centro. Necesitamos un estado más presente, mayor descentralización y participación efectiva dentro de los cambios de la ciudad. Otro concepto que impusimos fue el de equidad territorial que se relaciona con un acceso igualitario a los bienes, servicios, sin discriminaciones ni obstáculos injustificados", expresó.

Los principales objetivos entre las 26 propuestas del CNDU son: mejorar el acceso a la vivienda; que este acceso a la vivienda sea integrado; fortalecer la participación ciudadana y fomentar y reforzar el rol de los municipios. Un objetivo transversal tiene relación con mejorar el sistema de transporte, ya que esto posibilitaría una mayor integración social y más equidad.

Un factor determinante para el rediseño de las ciudades será el proceso constituyente que se vivirá el próximo año. Para el organismo presidido por Baeriswyl las definiciones que allí se tomen serán claves de cara al rol que tendrá el estado, los gobiernos locales y las comunidades en el desafío de posicionar territorios más dignos.

"En la constitución actual no hay nada en la ordenanza general de urbanismo y construcción que se vincule con el concepto ciudad. En la nueva carta haremos el mayor esfuerzo para sea un actor reconocido dentro de los derechos constitucionales porque uno podría decir que la ciudad es el principal servicio público de una sociedad en su conjunto", declaró.

UNIVERSIDAD VANGUARDISTA

El arquitecto cree que las universidades deben asumir la responsabilidad de no anticiparse al escenario que se originó tras el estallido social del pasado 18 de octubre.

"Las universidades hemos tenido un rol a veces mezquino en comprender todos estos fenómenos porque nosotros estudiamos, investigamos y observamos y no nos dimos cuenta de todo esto. Hay que hacer una reflexión que es más profunda en la que debemos analizar la forma en la que estamos mirando la realidad, el entorno y el futuro", indicó.

La reflexión y las respuestas que se originen en el diálogo entre estudiantes y académicos es clave, según el presidente del CNDU, para la construcción de una nueva relación entre las instituciones de educación y las comunidades.

"Debemos conversar, reflexionar y escuchar a los estudiantes para poder construir un modelo de formación y una estructura educativa que siempre ponga en valor la integración social y los desafíos que tiene el país o la ciudad. No podemos hacer proyectos de ciudad si no atendemos esa realidad, y, sobre todo, el tema de la dignidad", declaró.

Para el Premio Nacional de Urbanismo (2014) el contexto histórico exige buscar nuevas fórmulas, explorar soluciones y cuestionar el sentido público que tienen las universidades.

"Nosotros como PUCV debemos dar un salto y ser vanguardistas, de lo contrario podríamos volver a repetir esta distancia que se produjo y que no nos permitió como académicos que estamos observando y mirando al mundo entender lo que se nos venía", manifestó.

Equipo Red Alumni PUCV