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PUCV Inclusiva entrega herramientas y nuevas perspectivas sobre autismo a estudiantes de Ingeniería

En el marco del Día Mundial de la Concientización sobre el Autismo, el programa PUCV Inclusiva desarrolló la charla “Autismo en la adultez: mitos, realidades y neurodiversidad en el entorno universitario”, dirigida a estudiantes de la Escuela de Ingeniería Química, en una jornada que puso el foco en la comprensión del espectro autista más allá de la infancia y en la entrega de herramientas concretas para la vida universitaria.

La actividad, que convocó a estudiantes en el Aulario de Química, buscó visibilizar una realidad históricamente poco abordada: la experiencia de las personas autistas en la adultez, especialmente en contextos de educación superior, donde los procesos de adaptación son constantes.

En ese marco, el académico de educación diferencial del programa PUCV Inclusiva, Valentín Apablaza, relevó la importancia de trasladar la conversación sobre autismo hacia etapas adultas y espacios universitarios.

“El autismo es muy poco hablado dentro de la vida adulta, y por eso es muy importante resaltarlo en estas instancias. En la universidad, los estudiantes están siempre pasando por un proceso de adaptación, desde primer año hasta que egresan, en una etapa de crecimiento personal y tránsito hacia la vida adulta”, indicó.

Uno de los ejes centrales de la jornada fue la comprensión del perfil sensorial, definido como la forma en que cada persona percibe, organiza y responde a los estímulos del entorno.

“Este perfil determina, por ejemplo, si alguien necesita mayor estimulación para concentrarse, si se sobrecarga fácilmente con ruidos o luces, o si tiende a evitar ciertas experiencias sensoriales. A través de un test aplicado durante la actividad, las y los estudiantes pudieron identificar sus propias características en dimensiones como el bajo registro, la búsqueda de estímulos, la sensibilidad y la evitación”, explicó la educadora diferencial y psicopedagoga, Gabriela Aguilar, una de las expositoras de la dinámica.  

En esa línea, la terapeuta ocupacional Alexandra Valdés León expuso que el procesamiento sensorial no se limita a los cinco sentidos tradicionalmente conocidos, sino que actualmente se reconocen ocho sentidos, “vista, audición, olfato, gusto y tacto, a los que se suman la propiocepción (conciencia corporal), el sistema vestibular (equilibrio y movimiento) y la interocepción (sensaciones internas como hambre o sed). Esta mirada permite comprender de manera más profunda fenómenos como la sobrecarga sensorial, frecuente en contextos académicos exigentes”, indicó a los estudiantes.

La jornada entregó contenidos teóricos y además herramientas prácticas de autorregulación y adaptación. Entre ellas, se presentaron distintos tipos de audífonos de cancelación de ruido útiles para reducir la buya o murmullos en salas de clases o espacios compartidos.

Asimismo, se mostraron elementos sensoriales como anillos, pelotas o dispositivos táctiles, que permiten canalizar la ansiedad o mejorar la concentración a través del movimiento repetitivo. Estos objetos, conocidos como herramientas de autorregulación, fueron utilizados durante la charla para que los asistentes experimentaran directamente sus efectos.

En el ámbito de la organización y gestión del tiempo, se abordó el uso de apoyos visuales y dispositivos como relojes físicos con temporizador o alarmas, que facilitan la estructuración de rutinas, especialmente en personas con doble neurodivergencia, como autismo y déficit atencional. Estas herramientas permiten dividir tareas, generar recordatorios y evitar la sobrecarga cognitiva.

La jornada también enfatizó que muchas de las dificultades que enfrentan las personas neurodivergentes no radican en su condición, sino en entornos poco adaptados. En este contexto, se relevaron ajustes simples pero significativos, como cambios de iluminación, uso de lentes oscuros, modificación de espacios o flexibilidad en ciertas dinámicas académicas.

Asimismo, se destacó el contexto normativo actual, haciendo referencia al Decreto 44 de 2025 del Ministerio del Trabajo, el cual aprobó un nuevo reglamento sobre gestión preventiva de los riesgos laborales para un entorno de trabajo seguro y saludable, el cual reconoce el derecho a realizar ajustes razonables en entornos físicos, reforzando la importancia de avanzar hacia comunidades más inclusivas y accesibles.

Las y los estudiantes valoraron positivamente la experiencia, destacando el impacto personal de los contenidos abordados. Constanza Valdebenito, estudiante de primer año de Ingeniería Civil en Minas, comentó que “yo tengo familiares autistas. Ya había escuchado mucho de este tema, pero profundizar en esta información me ayuda a tomar más conciencia y a convivir mejor con él. Esta instancia sirvió para generar más conexión porque fue muy específica”.

Por su parte, Sarita Zamora, también de primer año de dicha carrera, relevó el enfoque práctico de la charla. “Me llamó mucho la atención la cantidad de herramientas que uno tiene para abordar distintas situaciones, especialmente los tips de autorregulación. Fue muy provechoso aprender el día de hoy”.

Con este tipo de iniciativas, la PUCV reafirma su compromiso con la inclusión, promoviendo no solo el acceso, sino también la participación y permanencia de estudiantes en un entorno que reconoce y valora la diversidad en todas sus formas.

Por Camila Rojas

Dirección de Comunicación Estratégica