Académico de Ingeniería Industrial formó parte del equipo que logró premio Franz Edelman para Chile

Franco Basso es profesor en el área de Investigación de Operaciones y Data Science en la Unidad Académica,

12.04.2022

El Gobierno de Chile fue galardonado con el premio Franz Edelman 2022 gracias a su trabajo en la gestión de la pandemia. La ceremonia de premiación se llevó a cabo en Houston (EE.UU.) y a ella asistió una delegación liderada por la ex subsecretaria de Salud Pública, Paula Daza; el ex ministro de Ciencias, Andrés Couve, y el director del Instituto Sistemas Complejos de Ingeniería (ISCI), Leonardo Basso.

En concreto, el reconocimiento apunta al desarrollo e implementación de herramientas analíticas para la gestión de la emergencia sanitaria provocada por el Covid-19. Dichas herramientas fueron desarrolladas por el ISCI, centro de investigación que agrupa a diversas universidades incluyendo la PUCV, con datos de la empresa telefónica Entel.

Al equipo multidisciplinario que logró crear y poner en marcha estas acciones se sumó el académico de la Escuela de Ingeniería Industrial de la Católica de Valparaíso, Franco Basso, quien es investigador invitado de ISCI. El profesor, quien se desempeña como profesor en el área de Investigación de Operaciones y Data Science, es ingeniero civil matemático, magíster en Gestión de Operaciones y doctor en Sistemas de Ingeniería.

“Este premio es conocido como el Premio Nobel de la Investigación de Operaciones. Por lo tanto, es el más importante del área, en el que competimos con empresas como Alibaba, el Censo de Estados Unidos, General Motors, Janssen y Merck Animal Health. El premio se entregó al Gobierno de Chile por su implementación y aplicación de las medidas”, explicó Franco Basso.

TRABAJO COLABORATIVO

Según detalla Basso, el proyecto se constituyó gracias a la participación de tres sectores: la academia (a través del ISCI), el sector público representado por el Gobierno (particularmente por los ministerios de Ciencia y de Salud) y Entel, que representa al sector privado y aportó data de gran relevancia.

“Trabajamos en cuatro líneas. La primera, que es en la que estuve más involucrado, y que consistió en la medición de la movilidad. Para ello se utilizaron datos anonimizados de los celulares y, gracias a la triangulación de las antenas, se logró determinar las posiciones anonimizadas de dichos celulares. Además, se generaron mediciones del acatamiento de las medidas de restricción, particularmente de las cuarentenas. Eso permitió ir decidiendo, con información real, qué comunas podían entrar o salir de cuarentena. Yo estuve haciendo estas mediciones en las comunas de la Región de Valparaíso”, explicó.

Según lo señalado por Franco Basso, la segunda línea tiene que ver con un modelo de proyección de utilización de camas UCI, lo que hizo posible precisar la cantidad justa para que no faltasen, pero también para no destinar camas demás a pacientes Covid-19, que pudieran restarse a la atención de enfermos por otras patologías.

En la tercera línea del proyecto, se incluyó un análisis de la inmunidad que provee la vacuna Sinovac. Se trató del primer estudio en el mundo orientado a comprobar la duración de su efectividad, en el que Chile aprovechó el gran número de personas vacunadas con la llamada Coronavac.  

Por último, la cuarta línea se enfocó en la determinación de los lugares más propicios para hacer búsqueda activa de casos. Una acción que permitió aumentar el número de casos asintomáticos identificados, especialmente comparado con los resultados aportados por una búsqueda al azar.

Este trabajo colaborativo resultó en la prevención de 2.800 muertes por Covid-19 y evitó alrededor de 65 mil infecciones por este virus y el gasto de 200 millones de dólares.

Escuela de Ingeniería Industrial