
En sintonía con el magisterio universal de la Iglesia, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso acoge con profunda atención y sentido de misión la publicación de la primera Carta Encíclica del Papa León XIV, titulada "Magnifica Humanitas" (Magnífica Humanidad).
Firmada simbólicamente el pasado 15 de mayo —coincidiendo con el 135º aniversario de la histórica encíclica social Rerum Novarum de León XIII— y presentada recientemente de manera oficial en la Santa Sede, este documento aborda el cuidado de la persona humana en la era de la inteligencia artificial. Se trata de un texto social dinámico que plantea un llamado urgente que resuena con fuerza en nuestra identidad como comunidad universitaria en pleno siglo XXI.
El Santo Padre advierte con claridad que los desarrollos de la IA y las tecnologías de frontera “no son neutros, porque asumen el rostro de quien los concibe, los financia, los regula y los utiliza”. A través de este análisis, León XIV expone la gran disyuntiva de nuestra época: dejarse arrastrar por el progreso técnico como un fin absoluto en sí mismo, recreando los riesgos de una nueva “Torre de Babel”, o bien edificar la “Jerusalén” celestial, construyendo responsablemente una sociedad que sitúe siempre a la persona y su dignidad inalienable en el centro de toda innovación.
Sobre la Encíclica, el Vice Gran Canciller fray Cristian Eichin ofm expresó que en la línea de la Doctrina Social de la Iglesia es valioso reflexionar sobre la IA y sus efectos.
“El texto destaca la dignidad de la persona humana ante todo avance tecnológico y sigue una línea en relación a lo planteado por el Papa León XIII frente a la nueva revolución industrial y tecnológica que estamos viviendo. Los desafíos se relacionan con humanizar el uso de la IA, no reemplazando la inteligencia humana y las decisiones éticas que deben aplicarse en relación a esta tecnología. Si bien facilita algunos procesos y representa un avance en materias como la medicina, no puede reemplazar a la persona humana”, complementó.
Un llamado que interpela el quehacer académico y de investigación
Para nuestra comunidad, la Encíclica representa un desafío ético de gran envergadura. El documento pontificio alerta contra el “paradigma tecnocrático” —donde prima exclusivamente la eficiencia y el lucro— e insiste en la necesidad de que los conocimientos no se concentren en manos de unos pocos, alimentando la brecha digital. Además, recuerda que, aunque la IA simule al hombre, carece de conciencia moral, empatía o dimensión espiritual.
Como una universidad de excelencia y profunda vocación pública, este magisterio nos impulsa a liderar la creación de saberes bajo estrictos criterios de justicia social y sostenibilidad ambiental, considerando el alto consumo de energía y agua que estos sistemas requieren.
La docencia y la investigación en la PUCV deben seguir promoviendo un diálogo interdisciplinario robusto. Ello asegura que cada algoritmo diseñado o implementado en nuestras aulas nazca bajo la perspectiva del bien común, el respeto irrestricto de los derechos humanos y la protección de la Creación, sin caer en las corrientes del transhumanismo que olvidan que el ser humano florece, precisamente, a través de la aceptación de sus propios límites y fragilidades.
Actores clave en la era digital
La Encíclica no se limita a las esferas técnicas; toca de forma directa nuestra convivencia diaria y el mundo del trabajo. A la comunidad, el Santo Padre le habla desde la preocupación por la dignificación de las labores en entornos automatizados. Sostiene que la tecnología debe complementar y potenciar el talento de las personas y nunca conducir al desempleo en nombre de la reducción de costes. La técnica debe estar al servicio de la cultura del encuentro, resguardando a la familia como el bien social primario.
Asimismo, nuestros estudiantes están llamados a ser los principales protagonistas en la recepción de este mensaje. “Magnifica Humanitas” aboga por una "ecología de la comunicación" que combata el odio, la manipulación de datos y la desinformación en el entorno digital. El texto invita a la juventud a forjar un pensamiento crítico y dinámico, promoviendo una "alianza educativa" y el "ayuno de la IA" cuando corresponda, reafirmando a la escuela y la universidad como espacios insustituibles de tiempo compartido y relaciones fiables.
Desarmar la tecnología para construir la paz
Un punto crucial de la encíclica es el llamado categórico a “desarmar la IA”, exigiéndola ajena a la competencia militar y la vigilancia masiva. León XIV es enfático: "no existe ningún algoritmo que pueda hacer que la guerra sea moralmente aceptable". En tiempos de conflictos híbridos y crisis del multilateralismo, el Papa nos invita a superar la teoría de la "guerra justa" mediante la diplomacia, el diálogo interreligioso y la resistencia activa al mal, asumiendo firmemente la mirada y la voz de las víctimas.
El gran desafío que asumimos como comunidad es continuar educando a las futuras generaciones bajo la convicción de que la técnica solo es verdaderamente grande cuando sirve para testimoniar la belleza de una magnífica humanidad habitada por Dios.
El texto completo de "Magnifica Humanitas" puede revisarse en el siguiente link.
Dirección de Comunicación Estratégica