Sergio Micco presentó su libro “La postverdad y el silencio de la academia” en la PUCV

El Doctor en Filosofía de la Universidad de Concepción lanzó en nuestras aulas la segunda edición del texto que contó con las palabras de los académicos Bernardo Donoso y Eugenia Colomer.

09.05.2017

El académico y abogado Sergio Micco llegó hasta la Casa Central de la PUCV para realizar el lanzamiento de la segunda edición de su libro “La postverdad y el silencio de la academia”, texto que fue presentado por los académicos Bernardo Donoso de la Escuela de Negocios y Economía y Eugenia Colomer del Instituto de Ciencias Religiosas de nuestra Casa de Estudios.

El profesor del Instituto de Asuntos Públicos y Doctor en Filosofía se refirió en la ocasión al concepto de “Postverdad”, término que se utiliza actualmente para abordar grandes problemas como el calentamiento global o la injusticia social, pero desde distintas posiciones, sin catalogar la opción como una verdad absoluta.

¿Cómo surgió la idea de realizar este libro?

“La fuente de inspiración fue la eterna crisis de la política. No es raro que los políticos se disgreguen internamente, se rompan familias y luego, sin el espíritu de un intelecto fuerte, cometan errores graves que afecten a toda la nación. Esto ocurre con mucha fuerza y se expresa, por ejemplo, en los jóvenes que ven a la política sin ideales y, por otro lado, los ciudadanos no gozan de políticas bien pensadas en salud y educación donde tienen que estar los políticos tecnócratas. Nuestra democracia se nos deshace sin jóvenes y sin buenas políticas públicas. El libro es un llamado a unir pensamiento y acción”.

Hoy que están siendo cuestionados los partidos políticos y aparecen figuras emblemáticas que se tildan de independientes, lejos de la política tradicional, ¿cómo ve esto a nivel internacional y en Chile?

“Es inquietante lo que está pasando. Chile ha tenido un sistema de partidos políticos a nivel nacional muy fuerte. Hoy los partidos de gobierno y oposición no existen en el norte de Chile y en el sur, por ejemplo, en Magallanes. Esto es grave porque los partidos políticos unen al país en toda su geografía. Si una coalición quiere ganar una elección y ser mayoría nacional tiene que hablarle a los ciudadanos de Arica, Antofagasta, Santiago, Coyhaique, Concepción y Punta Arenas. Por eso, no creo en los caudillos porque pasan y los países quedan”.

“Por otro lado, están los movimientos sociales. Son importantes porque presionan la democracia representativa para cambiar, pero son un tema. Hoy los estudiantes están pidiendo una educación superior gratuita, pero esto debe conciliarse con la demanda de una pensión justa y las necesidades de la tercera edad, del sector mapuche, etc. Los partidos políticos deben tener una visión global”.

“Además, para tener una mayor efectividad los movimientos sociales tienen deben llegar al Parlamento y a la Moneda. Si un grupo quiere fortalecer la educación pública y no tiene buenos alcaldes que administren los establecimientos municipales no logrará sus objetivos. El movimiento social debe ser complementario a los partidos políticos”.

LA UNIÓN ENTRE LA ACADEMIA Y LA POLÍTICA

¿Qué tan importante es la relación entre la academia y el mundo político en nuestro país?

“Es una relación lejana porque en primer lugar la política está muy desprestigiada. En cambio, ser profesor universitario es motivo de prestigio hasta el día de hoy. Es poco atrayente meterse en política. En segundo lugar, la academia ha caído en un exceso de especialización. Por ejemplo, para hacer una reforma educacional se requiere una visión del mundo universitario y educacional. Las universidades se encargan de formar a súper-especialistas, que se dedican a publicar papers y no a pensar en las políticas públicas”.

“En segundo lugar, la academia requiere la soledad y la tranquilidad de una biblioteca o un laboratorio. En cambio, la política es sólo bullicio. Hay un choque cultural muy fuerte. Esto es un desastre para el país porque hay intelectuales valiosos que son ideólogos o filósofos, también teólogos que plantean los grandes valores de los fines de una sociedad. Una política sin grandes fines es una política pobre”.

“En tercer lugar, necesitamos ingenieros comerciales, abogados y otros profesionales que aporten a las políticas públicas. No vamos a tener una buena política pública si la universidad no hace diagnósticos acertados, si no se hacen políticas comparadas con otros países y no se proponen escenarios futuros”.

Por Juan Paulo Roldán

Dirección General de Vinculación con el Medio

Fotos: Ángela Tobón Coral