
El retorno de la alumni PUCV, Carolina Fernández Pizarro, a la Escuela de Ingeniería Química (EIQ) no es solo una contratación académica; en sus propias palabras es un regreso a “su segunda casa”. Tras una destacada trayectoria de formación y ejercicio profesional, se integra para fortalecer las áreas de docencia e investigación aplicada.
Para la académica asumir el rol de profesora asociada en la misma unidad donde se formó tiene un valor simbólico profundo. Su paso por la PUCV como estudiante proveniente de La Serena —donde la resiliencia y el apoyo de sus pares fueron claves— define hoy su filosofía docente.
Entiende que el rendimiento académico no es algo aislado. Muchos estudiantes atraviesan situaciones personales complejas, y en ese sentido se ha propuesto ofrecer el mismo acompañamiento oportuno que recibió durante su formación, añadió.
Un perfil orientado a la sostenibilidad y la industria
La profesora Carolina Fernández no solo aporta teoría. Con más de ocho años de experiencia en laboratorios de calidad, procesos y desarrollo de productos, busca acortar la brecha entre el aula y el mundo laboral.
Su línea de investigación es de alta relevancia para los desafíos globales actuales, centrándose en la economía circular, entendida como una herramienta transversal para el ejercicio profesional; en biocatalizadores, donde su tesis doctoral se centró en mecanismos de transformación de CO2 y metano en productos de alto valor; y también en investigación internacional, donde participó en el proyecto europeo RECYCLES, realizando una estancia de investigación en la Universidad Autónoma de Barcelona.
Durante este primer periodo, la académica trabajará en los laboratorios de Química Aplicada y posteriormente de Química Orgánica. Su meta es clara: transmitir confianza técnica a los futuros ingenieros, enfatizando que habilidades como la toma de decisiones bajo presión y la comunicación efectiva son tan vitales como el conocimiento científico.
Finalmente, Carolina identifica la confianza en uno mismo como uno de los principales desafíos del rol académico, así como la necesidad de equilibrar docencia, investigación, proyectos de vinculación con el medio y vida personal.
Por María José Valencia
Escuela de Ingeniería Química