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03 de marzo, 2026

Felipe Armijo: deporte, vocación y compromiso social

Felipe Armijo sonriendo y sosteniendo medalla.

Desde el Cerro San Juan de Dios, en Valparaíso, Felipe Armijo ha construido una trayectoria marcada por la responsabilidad, el deporte y un profundo compromiso con su comunidad. Un camino que comenzó en el programa Propedéutico y que hoy le ha llevado a ser el Consejero de su Facultad, desde donde espera “dar siempre lo mejor”. 

Lejos de definirse como un estudiante “sobresaliente en notas”, Felipe reconoce que su fortaleza siempre estuvo en el deporte y la disciplina que este exige. En cuarto medio, tuvo que tomar una decisión clave: optar por un preuniversitario tradicional o apostar por el Propedéutico. Eligió el segundo camino, con miedo, pero también con valentía.

“El Propedéutico fue una oportunidad clara para entrar a la universidad. No era un alumno de promedio siete, pero sí alguien constante (...) Me atreví con el tema del Propedéutico y gracias a Dios y al esfuerzo salió bien” afirma recordando sus inicios en la PUCV. 

Una experiencia que más allá del acceso, le entregó herramientas que hoy siguen siendo clave en su formación universitaria: estrategias discursivas, redacción académica, búsqueda de fuentes y, especialmente, la posibilidad de generar redes con estudiantes de distintas carreras, lo que facilitó su integración en primer año. Todo esto sumado a que la experiencia reforzó su vocación: la pedagogía. 

“Soy mucho de poder servir a la gente que está a mi alrededor, de poder aportar un granito de arena. Entonces creo firmemente que con la pedagogía, especialmente en educación física, que acompaña durante todo ciclo vital, puedo aportar un granito de arena a la sociedad, a mi comunidad, a mi alrededor” explica al respecto. 

Actualmente, además de sus estudios, es seleccionado universitario en halterofilia, lo que implica compatibilizar entrenamientos, competencias y exigencias académicas. Un desafío que asume con realismo: no siempre se puede todo, y muchas veces hay que elegir y sacrificar.

“El deporte para mí significa mucho. Me ha enseñado mucho lo que es el tema de la resiliencia, la superación y ser competitivo también. La competencia no es mala siempre y cuando tú la sepas llevar, por supuesto. Entonces, me ha ayudado mucho que a mi alrededor, gracias al deporte, puedo competir y dar siempre lo mejor de mí” destaca. 

A este exigente escenario se suma el rol de consejero en la Facultad de Filosofía y Educación. Electo por sus pares, Felipe asume este desafío con orgullo, consciente de la responsabilidad de representar y defender los intereses del estudiantado.

Desde este espacio, proyecta una mirada que trasciende lo académico: sueña con impulsar actividades deportivas comunitarias, familiares y recreativas en Valparaíso, entendiendo el deporte como un espacio de encuentro, bienestar y cohesión social.

Hoy, en su tercer año como estudiante de la PUCV, Felipe deja un mensaje claro para las y los estudiantes que evalúan su futuro:

“El Propedéutico abre muchas puertas. Da miedo, sí, pero el miedo te hace humano. Puedes no atreverte y perder la experiencia, o atreverte con miedo y actuar con valentía. Lo único no negociable es no rendirse”.

Su historia es testimonio de cómo la equidad en el acceso, el acompañamiento temprano y el desarrollo integral —académico, deportivo y humano— pueden transformar trayectorias y ampliar horizontes. Una muestra concreta de que, con apoyo y convicción, sí es posible construir caminos que transforman la vida de las personas.