Laura Palma Villarreal: In memoriam
Ha fallecido quien fuera una distinguida profesora del Instituto de Filosofía de nuestra Universidad, la Sra. Laura Palma Villarreal. Nacida en 1928, realizó sus estudios secundarios en el Colegio de los Sagrados Corazones de Viña del Mar. Antes de dedicarse plenamente a la filosofía, cursó estudios de dibujo y pintura en la Escuela de Bellas Artes de la misma ciudad. Entre 1952 y 1958 estudió Filosofía y Educación en la Universidad Católica de Valparaíso, donde obtuvo la Licenciatura enFilosofía y Educación y el título de Profesora de Filosofía. Su memoria de grado abordó la noción de ser en Santo Tomás. Se convierte en ayudante de Don Luis López González, a quien ella llamaba simple y cariñosamente “don Lucho”. Colabora con él en los cursos generales de lógica impartidos por la Facultad de Filosofía y Educación.

La querida profesora Palma Villarreal tuvo una formación filosófica posterior notable. En 1960 y 1961 realiza estudios en la Sorbona. Allí siguió cursos sobre la Crítica de la razón pura con Ferdinand Alquié, sobre la Crítica del juicio con Philonenko, nuevamente sobre Kant con Guillermit, y estudios sobre Plotino con Lacombe. Continuó sus estudios en el Instituto Superior de Filosofía de la Universidad Católica de Lovaina. Obtiene allí el Doctorado en Filosofía. Su tesis doctoral, dirigida por G. Van Riet, se titula “La vía trágica hacia Dios en el pensamiento de Miguel de Unamuno”. A esa formación se sumaron estudios de alemán en el Goethe-Institut de München, la asistencia a cursos de M. Hyppolite sobre Husserl en el Collège de France, contactos con instituciones pedagógicas francesas y trabajos de investigación en Madrid y Salamanca sobre Unamuno.
De regreso en Chile, enseña Lógica, Teoría del Conocimiento, Metafísica, Historia de la Filosofía Antigua, Historia de la Filosofía Moderna, fenomenología, Teología Natural y diversos seminarios especializados. Entre los temas de sus cursos y seminarios figuran el Parménides de Platón, la Dissertatio de 1770, la Crítica de la razón pura, la Crítica de la razón práctica, Descartes, Unamuno, Gabriel Marcel, Merleau-Ponty, Toynbee y el problema de Dios.
Su trabajo intelectual se orientó hacia el cultivo de la metafísica en versión clásica, moderna y contemporánea. Plotino, San Alberto Magno, Santo Tomás, Descartes, Malebranche, Kant, Unamuno, la cuestión de la esperanza, la vida contemplativa, la experiencia religiosa y la teología natural fueron sus autores y temas. Entre sus trabajos figuran estudios como el fundamento teórico de la fe práctica en la Divina Providencia, Contemplación y vida contemplativa, Libertad interior, ley nueva y vida trinitaria, el tratado malebranchiano de la naturaleza y la gracia, la fenomenología del hecho religioso, así como investigaciones sobre el argumento ontológico de Descartes, argumento que,decía, “si se resiste a morir, por algo será”. Dirigió tesis y memorias sobre Kant, Mircea Eliade, Unamuno y la fenomenología de lo religioso, entre otros. Ella siempre decía, “aprendamos de la mano de los grandes maestros”; pues era en la lectura detenida de los mismos donde había que descubrir los verdaderos instrumentos para el cultivo de la disciplina filosófica, tomando este término en sentido formativo y como cuerpo de enseñanza.
De regreso en Chile, enseña Lógica, Teoría del Conocimiento, Metafísica, Historia de la Filosofía Antigua, Historia de la Filosofía Moderna, fenomenología, Teología Natural y diversos seminarios especializados. Entre los temas de sus cursos y seminarios figuran el Parménides de Platón, la Dissertatio de 1770, la Crítica de la razón pura, la Crítica de la razón práctica, Descartes, Unamuno, Gabriel Marcel, Merleau-Ponty, Toynbee y el problema de Dios.
Su trabajo intelectual se orientó hacia el cultivo de la metafísica en versión clásica, moderna y contemporánea. Plotino, San Alberto Magno, Santo Tomás, Descartes, Malebranche, Kant, Unamuno, la cuestión de la esperanza, la vida contemplativa, la experiencia religiosa y la teología natural fueron sus autores y temas. Entre sus trabajos figuran estudios como el fundamento teórico de la fe práctica en la Divina Providencia, Contemplación y vida contemplativa, Libertad interior, ley nueva y vida trinitaria, el tratado malebranchiano de la naturaleza y la gracia, la fenomenología del hecho religioso, así como investigaciones sobre el argumento ontológico de Descartes, argumento que,decía, “si se resiste a morir, por algo será”. Dirigió tesis y memorias sobre Kant, Mircea Eliade, Unamuno y la fenomenología de lo religioso, entre otros. Ella siempre decía, “aprendamos de la mano de los grandes maestros”; pues era en la lectura detenida de los mismos donde había que descubrir los verdaderos instrumentos para el cultivo de la disciplina filosófica, tomando este término en sentido formativo y como cuerpo de enseñanza.
Participó por largo tiempo en un seminario de lectura de la Crítica de la razón pura de Kant en casa de Jorge Edo. Rivera. Bien habrán de recordar algunos que, tratándose de pasajes especialmente difíciles, era ella quien proponía y daba cuenta de posibilidades de lectura distinta. Tras el ir y venir de los argumentos, no pocas veces había que ceder y ante la sutileza y firmeza de su propuesta, decir, como alguna vez se le oyó al propio Jorge Edo. Rivera: “tienes razón, Laura”.
El recuerdo anterior muestra cuán bien se movía en la filosofía alemana, pero su corazón estaba más del lado de la filosofía francesa. Uno de sus trabajos, aparte de la enseñanza de autores que de allí provenían, fue la labor de traducción de autores franceses, un esfuerzo tan meritorio como el que en esos mismos años realizara Jorge Edo. Rivera con Ser y Tiempo. Así, Laura Palma vertió al español el Tratado sobre la Naturaleza y la Gracia de Nicolás Malebranche. Otro tanto hizo con Louis Lavelle: El error de Narciso, Acerca del ser, Tiempo y Eternidad, Acerca del Acto. Traducir a Lavelle implica un desafío mayúsculo, pues se trata de libros que en abundantes páginas dan cuenta de un pensamiento original cuya densidad es incontestable.
El recuerdo anterior muestra cuán bien se movía en la filosofía alemana, pero su corazón estaba más del lado de la filosofía francesa. Uno de sus trabajos, aparte de la enseñanza de autores que de allí provenían, fue la labor de traducción de autores franceses, un esfuerzo tan meritorio como el que en esos mismos años realizara Jorge Edo. Rivera con Ser y Tiempo. Así, Laura Palma vertió al español el Tratado sobre la Naturaleza y la Gracia de Nicolás Malebranche. Otro tanto hizo con Louis Lavelle: El error de Narciso, Acerca del ser, Tiempo y Eternidad, Acerca del Acto. Traducir a Lavelle implica un desafío mayúsculo, pues se trata de libros que en abundantes páginas dan cuenta de un pensamiento original cuya densidad es incontestable.
Quienes tuvimos la fortuna de conocerla recordamos de inmediato sus clases sobre Descartes y Malebranche, pero no menos interesantes resultaban las lecciones que daba sobre Pascal, ese caso único y aparte del racionalismo francés. Ofrecía así la oportunidad de enterarse de la grandeza y fragilidad de la “caña pensante”, expresión con la que Pascal designa al ser humano. Dicho con una expresión de este último, Laura Palma disponía de esprit de finesse, a diferencia de quienes sólo poseen esprit de géométrie. Quienes la conocimos recordamos a una profesora excepcional: de un humor fino y agudo, generosa, comprometida con sus estudiantes y colegas, reunidas esas cualidades en su talante católico inclaudicable.
Hardy Neumann Soto
Hardy Neumann Soto
Instituto de Filosofía
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso