
El sociograma de aula es una herramienta que permite conocer y analizar las relaciones que se establecen entre estudiantes dentro de un grupo, identificando vínculos, dinámicas y patrones de interacción. Su uso resulta clave para comprender la convivencia escolar y generar estrategias que promuevan entornos más inclusivos y participativos.
En este contexto, el Centro de Investigación para la Educación Inclusiva desarrolló el taller “El uso cualitativo del sociograma de aula”, en el marco de su ciclo “La Cocina Metodológica”.
La actividad se llevó a cabo en modalidad online y estuvo dirigida a estudiantes de postgrado, investigadores jóvenes y académicos de Chile y el mundo, con el propósito de compartir herramientas y enfoques para fortalecer las prácticas educativas desde una perspectiva inclusiva.
El encuentro formó parte de la línea de investigación “Prácticas de aula y escuela para la inclusión” de EduInclusiva, orientada a promover experiencias pedagógicas más equitativas. En la instancia, Rocío Ferrada, investigadora del Centro, presentó la experiencia del equipo en el uso cualitativo del sociograma, destacando su potencial para comprender las relaciones entre estudiantes y su impacto en los procesos de inclusión.
Durante el taller se abordaron las características del instrumento, así como sus ventajas y limitaciones, comparando distintos enfoques de análisis —cuantitativos y cualitativos—. En particular, se profundizó en la metodología cualitativa utilizada por el equipo, mostrando cómo se interpretan los datos y cómo estos pueden transformarse en insumos relevantes para la toma de decisiones en el aula.
La actividad también incorporó la participación de la Dra. Carolina Urbina, académica de la PUCV, y de Cinthia Rodríguez, docente de la Escuela Charles Darwin, quienes aportaron miradas complementarias desde el análisis cuantitativo y la aplicación práctica de los resultados en contextos escolares. La jornada fue moderada por la investigadora de Eduinclusiva, Fabiola Otárola.
“Uno de los principales aportes del sociograma de aula es que, al devolver los resultados a los propios estudiantes, se promueve que ellos y ellas reflexionen sobre sus relaciones y comportamientos. Este proceso favorece la participación activa, ya que estudiantes y docentes pueden analizar en conjunto la información, identificar aspectos a fortalecer y acordar estrategias para mejorar la convivencia. De este modo, la herramienta no solo permite comprender la realidad del grupo, sino también generar espacios de diálogo y construcción colectiva que fortalecen la vida en comunidad”, explicó Rocío Ferrada.
Por Natalia Cabrera Vásquez
Centro Eduinclusiva